Medir el tiempo de cada tarea
Un clic al empezar y otro al terminar. De ahí salen tus horas reales, y de tus horas reales sale si un trabajo te compensa.
«Esto son dos horas» y luego son cinco. No pasa por calcular mal: pasa porque nadie mide, y sin medir la estimación siempre es la que te gustaría que fuera.
Cómo se usa
No hace falta abrir la tarea. En la lista, cada una tiene su botón de play a la derecha: lo pulsas al empezar y ya está contando.
Puedes irte a presupuestos, al correo o a otro proyecto, que el contador sigue. Mientras corre tienes el widget flotante en la esquina con el tiempo acumulado, y desde ahí mismo lo paras.
El tiempo se va sumando cada vez que lo activas, así que una tarea hecha en tres ratos de días distintos acaba con su total bien puesto.
Las subtareas suman
Si una tarea tiene subtareas, el tiempo de la madre incluye el de todas sus hijas. Puedes cronometrar «montar la home» y «revisar textos» por separado y ver el total de «rehacer la web» sin echar cuentas.
Si se te olvida
Pasa siempre. Abre la tarea y corrige el tiempo real a mano. Mejor un número aproximado y honesto que uno que se quedó corriendo toda la noche o que no existe.
Para qué sirve de verdad
Para saber si un proyecto te sale a cuenta. Sin horas registradas, el margen que ves en el proyecto no significa nada.
Para estimar mejor. En la tarea tienes juntas la estimación y el tiempo real. Esa comparación es la que arregla tus presupuestos futuros.
Para facturar horas con el detalle delante, si trabajas así.
Empieza midiendo solo un tipo de trabajo
Medir todo el día cansa y se abandona a la semana. Coge el servicio que más vendes y mide solo ese durante un mes. Con cinco o seis veces medidas ya sabes cuánto te lleva de verdad, que es justo el número que necesitas para poner precio.
Sigue por aquí
Gestionar tareas, el módulo completo.
Analítica de productividad, tus horas en conjunto.
Calculadora de tarifa horaria, donde ese dato acaba valiendo dinero.